28 de junio de 2012

Unión bancaria, fiscal, monetaria y política de Europa

Últimamente se está hablando mucho de lograr avances en términos de una mayor Unión Bancaria, Fiscal, Monetaria y Política en la Unión Europea.
Desde que la crisis se intensificó en la zona euro, los organismos comunitarios europeos han tomado varias medidas con el único objetivo de ganar tiempo pero sin ser éstas unas soluciones definitivas del problema de la crisis que padece Europa.

Ni la Unión Europea, ni la mayoría del resto del mundo supo, pudo o quiso adelantarse a los problemas latentes y previsibles que se originaron tras la quiebra de Lehman Brother's y sus implicaciones en todo el sistema financiero internacional. Así que, una vez estallada la crisis y pinchada la burbuja del modelo actual, cada país ha intentado solventar los problemas a su manera. El problema radica en que el mundo actual se encuentra estrechamente interconectado a nivel internacional y una noticia vuela en milésimas de segundo de un continente a otro variando los estados de ánimo y la confianza de todos los agentes que intervienen en la economía.

Pero profundizando en Europa y en por qué parece que solo se intenta ganar tiempo, la respuesta es que tal y como está concebida la Unión Europea, no se puede hacer de otra manera.

Los temas de mayor importancia que afectan a la U.E. y/o a la zona euro, deben ser ratificados por unanimidad de todos los estados mediante tratados vinculantes a todos los estados miembros, y ésto es muy difícil y lento de conseguir. En temas importantes, todos los países deben estar deacuerdo y por ello, aunque cuatro estados digan una misma cosa, si el quinto (p.ej Alemania) dice que no, al final será que no. A no ser que tras un tiempo de suplicas, el que al principio decía que no acabe cediendo pero cuando éste haya cedido en su postura, la situación y el escenario económico será diferente. Esto es muy enfarragoso y proporciona poca agilidad para adaptarse en un mundo que cambia de un día para otro.

Por eso, para el futuro de la zona euro sólo hay dos opciones: la primera sería una ruptura parcial o incluso total de la zona euro y, la segunda sería la continuidad de la zona euro pero con mayor integración bancaria, fiscal, monetaria y política de los países miembros.

Pese a que hay partidarios de las dos opciones, los líderes europeos parece que han optado por la segunda.

Mayor integración bancaria, fiscal, monetaria y política de los países miembros de la zona euro.
Unión Bancaria.
En la actualidad, la unión bancaria parece la más fácil de conseguir. Esto se debe a que ya está contemplado en los Tratados y ya existen diversas directrices europeas referentes al sector financiero que aportan unos criterios generales, pero aún queda camino por recorrer.
Pese a las diferencias entre normativas estatales de los estados miembros de la zona euro, parece viable imponer un marco legislativo cien por cien europeo que repercutirá en una mayor unión bancaria y por tanto, en una mayor confianza en el sistema financiero europeo.
En España se han producido ya muchas fusiones y adquisiciones entre bancos y cajas reduciendo el número de éstos y aumentando su peso e importancia. Pero una vez concluida esta fase, tal vez sea el momento de fusiones y adquisiciones a nivel europeo, entre bancos de diferentes estados miembros con el fin de conseguir unos 'megabancos europeos' capaces de competir en fortaleza, robustez y dimensión con los mayores bancos de Estados Unidos, China, Suiza, etc., aumentando la capacidad de liderazgo europeo a nivel mundial.

Unión Fiscal.
Básicamente se trata de unificar los impuestos a nivel europeo. El problema radica en que cada estado tiene unos impuestos, tipos impositivos, bonificaciones, reducciones, diferentes bases, diferentes conceptos, etc. incluso en un mismo estado y un mismo impuesto son recaudados por diferentes organismos como es el ejemplo en España del IRPF que tiene una parte estatal y otra autonómica.
En este sentido, lo más probable es que la primera fase de mayor unión fiscal europea se centre en los impuestos del IVA y del Impuesto de Sociedades, aparcando indefinidamente la unión fiscal del resto de impuestos, tasas y contribuciones...  
En cuanto al IVA, los tipos de los diferentes estados de la zona euro varían del 15% hasta el 25%, situándose la media entorno al 20%. Si, como se rumorea, España sube en 2013 el IVA al 20% o 21%
ya nos encontraríamos muy cerca de la media europea.
Por lo que se refiere al Impuesto de sociedades, los tipos varían aproximadamente desde el 10% hasta el 33%, situándose la media europea entorno al 25%. En España está en el 30% para el tipo general aunque existen varios tipos especiales de menor carga fiscal como es el caso de las empresas de reducida dimensión que tributan al 25%.
Una mayor unión fiscal equipararía la carga fiscal de todos los ciudadanos europeos evitando que los ciudadanos de estados con impuestos más elevados tengan que aportar más dinero al gobierno que los ciudadanos de países con menor carga fiscal. Precisamente, este es uno de los puntos más importantes en los que se basan algunos países para ralentizar u obstaculizar las ayudas o rescates a los países que más lo necesitan.

Unión Monetaria.
Una mayor unión monetaria implicaría mayor poder del Banco Central Europeo del que ya tiene actualmente.
Sus funciones actuales basadas en la impresión de dinero y en el control de la inflación, se podrían incrementar facilitando así una mayor agilidad y responsabilidad en lo referente a las deudas soberanas de los diferentes estados miembros de la zona euro. El BCE debería tener más margen de maniobra para controlar las primas de riesgo de los países de la zona euro.
Incluso podría abrir las puertas a los denominados eurobonos, aunque antes de la creación de los eurobonos se debería haber avanzado mucho en los anteriores tipos de unión tanto bancaria como fiscal.
El trabajo realizado por el Banco de España pasaría a realizarse por el BCE que posiblemente requiera de una delegación en cada estado o tal vez no, y todo el trabajo se realice desde las oficinas de su sede, obteniendo sus informes y analisis directamente de la fuente y con un mismo patrón, sin los filtros que los Bancos de los países ponen actualemente y que solo conllevan desconfianza en los mercados internacionales.

Unión Política.
En los anteriores puntos, el dinero y la economía no entiende de idiomas, solo de números. Pero, una mayor integración política es un tema más complicado. Sin duda una verdadera unión política será la última de las fases que se pueda realizar (no por ello menos urgente y/o necesaria) debido principalmente a tres factores:
  • Los políticos actuales de los diferentes países deben ceder todo o parte de su poder en favor de nuevos cargos políticos europeos. Es muy difícil que los políticos actuales voten algo que les pueda dejar sin trabajo.
  • Los idiomas de los diferentes estados. En la zona euro, prácticamente hay un idioma por territorio y esto complica el entendimiento entre políticos procedentes de diferentes países. En las reuniones es habitual que hayan más traductores que políticos. A su vez, también resulta una quimera para los ciudadanos entender plenamente los discursos de sus líderes si éstos provienen de diferentes estados con lo que en una supuesta elección para Presidente de la Unión Europea siempre votarán el discurso que entiendan, el del candidato de su nación.
  • Dentro de cada estado, hay diferentes políticas internas muy complejas que será muy difícil armonizar entre los diferentes países. P.ej. la relación del gobierno central español con las distintas comunidades autónomas y municipios del país es muy diferente a la relación que mantiene el gobierno alemán con sus respectivos landers, territorios y municipios. Esto implicaría un cambio radical en la manera de organizar internamente cada estado para equiparar su estructura política interior a la del resto de estados europeos.

Sin duda, una verdadera unión política nos llevará muchos años.


Conclusión

Lo cierto es que la Unión Europea ha sido un invento que parecía muy prometedor pero a la vez es muy complicado de llevar a buen término. Si a un matrimonio normal les resulta complicado decidir que van a hacer el fin de semana, imaginaros un grupo de 15, 17 o 27 personas... con intereses y necesidades diferentes.  Sin duda, les va a resultar muy difícil ponerse de acuerdo y pocas veces estarán todos conformes con las decisiones generales.

Así sería una verdadera Unión Europea, complicada sí pero no imposible.

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